Now I am told that this is life, and pain is just a simple compromise ♪♪

miércoles, 9 de febrero de 2011

Capitulo #2'



Estábamos en una plaza.

Hace unos pocos meses que me juntaba con ellos; solíamos tomar allí.

Camilo me prometió que me olvidaría de todo, que apenas recordaría a mis padres después de probarla…además de la sensación de felicidad que le daba a una primeriza. Matias sacó de su bolsillo lo que creía que era una hoja de Biblia; Camilo, por su parte sacó de su mochila una bolsa llena de la hierba verde que probaría.

Estuve atenta al proceso de cómo hacerla; estaba nerviosa, mis manos sudaban y temblaban, me sentía una completa idiota. Carla, una chica que estaba con nosotros se acercó a mi, diciéndome que los nervios eran normales, que su primera vez también fue así, pero que al momento de probarla todo se esfumó; los nervios, los problemas, sólo estaba ella en su pequeña burbuja de felicidad.

Llegó en momento, con las manos aún temblorosas tomé el pito, era la primera vez que fumaba y temía no hacerlo bien…

-Cata despierta.- Me llamaba una voz familiar.- caaaata

-mmm?

-Despierta, son las dos de la tarde

-5 minutos más.- contesté poniéndome la almohada en la cabeza

-No me hagas tirarte agua.- era su amenaza típica, ya sabía quien era.

-Me haces eso y juro que te mato

-Tú? Por favor , no me hagas reír debilucha

-Ah si? .- me lancé salvajemente sobre mi hermano, que estaba sentado en una esquina de mi cama, cayendo los dos al piso; comenzamos a reírnos histéricamente.

-Loca!

-Tú me provocas Carlos, no es mi culpa.- Extrañaba que estuviera en casa, extrañaba nuestras idioteces. Mis pensamientos se vieron silenciados rápidamente por los gritos.

-…no puedes defenderla siempre, por favor, soy su madre y puedo castigarla cuando quiera.- inmediatamente hubo un ambiente de tensión.

-Con que derecho? Ahora recuerdas que eres su madre.- replicó mi papá.- te ve dos veces a la semana y tu la regañas cada vez que puedes.- se sintió la quebrazón de un plato, seguido por los pasos apresurados de alguien, seguramente de Paula, hacia la calle.

-No la soporto, no quiero que venga más a esta casa.- dije mientras abraza a mi hermano.- cada vez entiendo más por que te fuiste a penas pudiste de este manicomnio.- él se limitó a devolverme el abrazo.

-Quieres comer algo?

-no

-Te invito a un frapuccino.-

-Dame 10 minutos y estoy lista.- sí, el frapuccino me convenció, pero también la idea de pasar más tiempo con él.

Carlos salió de la pieza y yo busqué en mi closet alguna ropa que me convenciera. Saqué mis pitillos rojos, una polera blanca suelta y las zapatillas color crema con un corazón, que me encantaban. Me di una pequeña ducha y entonces me puse algo de maquillaje; tomé mi celular, el ipod, los lentes y un chaleco negro, porsiacaso. Eché todo en el bolso y corrí hasta afuera, donde me esperaba mi hermano.

Fuimos al starbuck’s del centro, supongo que por la hora estaba un poco lleno, así que mientras yo buscaba asiento, mi hermano fue a hacer el pedido. Unos chicos se pararon y me dejaron unos cómodos sillones.

Pocos minutos después llegó Carlos con ambos frapuccinos. Conversamos de lo que había pasado las últimas semanas; le conté mi versión de la historia, aunque digamos que no me favorecía mucho, pero Carlos me comprendió.

-Qué hora es? .-

-Las 3’30 .- estaba tan entretenida conversando que no me di cuenta de cómo pasaba el tiempo…las 3’30, tenía que hacer algo

-Oh no!, lo olvidé Carlos tengo que irme .- Grité mientras tomaba mis cosas

-A dónde vas?.- me miró preocupado.- no irás a juntarte con tus amiguitos esos.- no lo dejé terminar

-Nono, te juro que no, pero ahora me tengo que ir, después te explico.- Corrí hacia la puerta y casi boto a unas cuentas personas en el trayecto. Tomé el metro, que iba vacío a esta hora. 3,2,1 estación y estaría llegando.

Abrieron las puertas y de nuevo comencé a correr como desesperada, mi condición física no era muy buena que digamos.

Eran las 15.50 y estaba cruzando las puertas de hospital. Me dirigí hacia pediatría y cuando iba llegando a la habitación, vi a Diego saliendo de esta misma con sumo cuidado.

-Está durmiendo

-Debe odiarme.- dije mientras me sentaba en el piso, apoyándome de la pared.

-No lo creo, dijo que tú vendrías.- me respondió sentándose a mi lado.- ahora tenía sueño y le dije que durmiera un poco para que cuando llegaras pudiera jugar.

-El tiempo se me pasó volando, mi hermano me llevó a comer por que en mi casa era imposible hacerlo…- me detuve, sabía que si seguía hablando lloraría, además probablemente a él no le importaba. No tenía por que importarle.

-Estás bien? .- preguntó al ver que no seguía hablando.

-Si.- dije suspirando.- te dieron los resultados de los exámenes? .- quería cambiar de tema cuanto antes.

-No todos aún, pero el doctor me dijo que podía ser anemia.-contestó triste.

-Que mal, pero se puede tratar?

-Por suerte si. Iban a hacer otros exámenes para determinar que la causó y me dirán que hacer.

-Entonces no estés triste, se pondrá bien

-Lo sé… es que no es sólo eso.-Lo miré extrañada y él prosiguió.-Preguntó por papá y tuve que mentirle.

-y por qué?

-Porque desde que entró al hospital, mi padre no la ha llamado nunca, y apenas se acuerda de preguntarme como está, trabaja mucho y el poco tiempo libre que tiene lo dedica a sus amigos…así que tuve que decirle que había viajado.

-Te entiendo… mi hermano hacía algo parecido conmigo; me decía que mis padres trabajaban mucho, que por eso no los veía, pero a medida que fui creciendo me di cuenta de que mi madre tenía un amante, ó 3, no sé y que pasaba en bares y cosas así; y mi padre tenía que trabajar el doble, por lo que tampoco lo veía.-Hice una pequeña pausa.- No digo que sea lo mejor mentir, pero no creo que debas sentirte mal. No es tu culpa que tu papá sea como es, y si logras hacer que Flor no lo odie, eres un gran hermano. Además – añadí.- no creo que Flor sea capaz de odiarte .- Me miró y me dedico una gran sonrisa .-

-Gracias Cata.- y entonces hizo algo que no esperaba. Me abrazó. Y se sintió muy bien.

-Diego? .- Nos interrumpió Flor desde la pieza.

-Acá estoy .- se levantó y extendió su mano para ayudarme a hacer lo mismo.

Entramos a la habitación y Flor al verme me dedicó una gran sonrisa y estiró sus brazos, para que la abrazara.

Le pregunté como se sentía, le explique porque había llegado tarde y obviamente me disculpé con ella. Estuvimos hablando un buen rato, la enfermera entró y me avisó que en 15 minutos se acaba el horario de visitas.

-No pensé que fuera tan tarde.

-Deberías quedarte más rato .- Flor hizo un puchero.

-No puedo pequeña, aunque quiera, es muy tarde y mi hermano debe estar preocupado.

-Además mañana volverá .- Dijo Diego animado, supongo que tratando de quitar la cara de tristeza de su hermana .- Verdad? .- me preguntó con cara de ‘ lo siento, debí preguntarte antes’

-Claro que si Flor, a las 3.30 .- le prometí mientras le daba un beso en la frente.- Nos vemos mañana, chau!

Caminé con Diego hasta la puerta. Íbamos en silencio, pero en realidad no era incómodo; generalmente yo habría hablado, de cualquier cosa, cualquier tema, lo primero que se me ocurriera, pero estando con el no se me ocurría nada; y aún así no sentía la necesidad de llenar el silencio.

-De nuevo Gracias Cata, por alegrar a Flor hoy dia.

-De nada, en verdad me gusta hacerlo, me gusta estar con ella…con ustedes.- me encogí de hombros, el sonrió.

-A mi, a nosotros.- se corrigió rápidamente.- también nos gus…- Una canción que no conocía comenzó a sonar, interrumpiendo a Diego; era su celular. Me hizo una seña para que esperara.-

-Aló?

-…..

-A hola .- dijo sin animo – te acordaste de que tenias hijos

-…..- Estuvo un buen rato sin hablar

-Está mejor, no gracias a ti obviamente; tenían que hacerle más exámenes así que me quedaré con ella otra noche acá.

-….

-No la voy a dejar sola, tiene 5 años por si no lo sabias.- para ese momento Diego estaba con los ojos cerrados, respirando aceleradamente, Frustrado, seguramente con lo que le decía su padre.- sabes? Se nota que estás demasiado ocupado como para ocuparte de nosotros, así que no te preocupes, sigue con tu “trabajo”.-

y entonces cortó; y enseguida yo estaba a su lado abrazándolo.

No sé como, ni porque lo hice; más bien fue de esas cosas que pasan en el momento, en que ni siquiera las piensas, solo las haces.

Sentí como de destensaba y me devolvía el abrazo.

-Quieres dar una vuelta? .- le pregunté cuando nos separamos, y él simplemente asintió.

Salimos del hospital en completo silencio, y así seguimos por unos 10 minutos: llegamos a una plaza y nos sentamos en el pasto. Sus ojos verdes estaban apagados, tristes, escondían un poco de rabia y resentimiento. Sus ojos eran muy expresivos.

-Y? Cómo te fue? .- preguntaba ansiosa Carolina, una de mis mejores amigas.

-Bien.- le respondí tratando de sonar feliz y evitando a toda costa mirarla a los ojos .

-Como fue?

-Como fue qué? .- le pregunté confusa.

-Ya sabes .- me miró haciendo gestos extraños

-oh eso… no paso nada .- Me hice la desinteresada y me di vuelta, es difícil tratar de ocultarle cosas a tu mejor amiga.

-Nada? Enserio? Catalina date la vuelta en este instante y dime que paso.- Carolina era 3 años mayor que yo, la conocí en una de las juntas con mis amigos; al instante habiamos empezado a hablar y de eso hace 2 años atrás. Era mi mejor amiga en todo momento, en los peores era mi hermana mayor, y muchas veces parecía que en verdad lo eramos.

Era más alta que yo, creo que medía 1.75, pelo castaño oscuro y ojos cafés, casi negros en verdad, muy parecidos a los mios. Su tez era clara y se vestía con colores alegres. Ella era alegre, más que nadie a la que he conocido; no tomaba, no fumaba, es risueña, y por sobre todas las cosas intuitiva.

Por eso, y por el tiempo que llevábamos conociéndonos sabía que no podía mentirle.

Pero eso no me impedía intentarlo…

-Enserio, llegué a su casa y le dije que ya no quería nada con él.- No sé si lograría seguir, miré hacía los árboles de aquella plaza.

-Cata – me miró a los ojos y yo en verdad no tenía mas fuerzas para seguir fingiendo- que te hizo? .-

-Nada

-Entonces por qué estás triste?

-No estoy triste.- lagrima por mi mejilla – estúpidas lagrimas delatadoras

-Y tienes rabia, pero aún así lo amas demasiado; estás pensando como decirme las cosas, sabes que de la manera en que me lo digas, si él te toco un pelo yo me asegurare de que el se quede sin ninguno.

-Exacto, como lo…?

-Tus ojos, y el tiempo que te conozco peque..- la miré y ella supo exactamente lo que quería en ese momento. Un abrazo.

Diego suspiró

Iba a hablar, pero se arrepintió, y siguió en su pose pensativa.

Yo hice lo mismo, y lo primero que pensé fue en Diego. Lo comparé con migo.

Seguramente, si hubiese tenido esa pelea con mi padre, lo primero que habría hecho era fumar, como loca, un cigarro tras otro, como si no hubiera mañana. Luego llamaría a alguno de mis amigos, fumaría algo más fuerte y luego iríamos a una plaza. Y entonces estaríamos tirados en el pasto, cada uno contando sus problemas.

Pero Diego…. Era tan distinto a toda la gente que conocía, era tan controlado, no es que 2 días de conocerlo sean mucho pero… creo que en ese aspecto él es así siempre.

Creo que si quieres seguir hablando con él sería mejor decirle… Una voz en mi interior, mi conciencia. Mi siempre callada conciencia tenía que hablar ahora…y tener tanta razón.

-Ya es tarde, te acompaño a tu casa .- Agradecí totalmente que hablara, así mi conciencia no tenía tiempo de hacerme pensar tanto; además ese tema podía hablarse en otro momento

-No es tan tarde Diego, estás mejor? .-

-Mucho mejor

-Quieres hablar de eso?

-Prefiero no hacerlo, tienes bastantes problemas y ya es tarde.- Nos paramos.- Vamos.

-Seguro? , por que a mi no me importa quedarme

-Seguro, mejor en otro momento

-Okay.- Sabía que si decía eso, era por que no quería acordarse del tema.-Entonces nos vemos mañana?

-Por qué te despides? Te dije que te llevaría a tu casa.

-En que momento, que no me enteré?.- soltó una risa

-Ahora; Catalina te llevaré a tu casa

-No me digas Catalina, suena a cuando mis padres me castigan

-Lo siento, Catalina.- empezamos a caminar hacia el hospital, donde estaba su auto.

-Jajá, que gracioso Dieguito.- alcé una ceja

-Cuidado Cata!.- sus brazos me rodearon 1 segundo después de que tropezara con una raíz, y 2 segundos antes de que chocara con un inmenso árbol.

-Gracias .- dije yo, aún con los ojos cerrados y aferrándome a su cuerpo.

-Ten más cuidado Ca-ta-li-na .- dijo mi nombre lentamente

-Oh! Ten cuidado tu Diego, yo que tú no me buscaría una enemiga como yo; soy muy buena vengándome y atacando salvajemente.

-oh si, claro, mira como tiemblo

-Créeme que deberías, no me subestimes.

-Que manera más extraña tienes de agradecer, generalmente la gente dice gracias.

-Yo no soy como toda la gente

-Creeme que lo sé, anormal .-

-No debiste decir eso.- luego de gritar me lancé sobre su espalda y lo hice caer en el pasto, pero el rápida y ágilmente cambió la situación y era yo la que estaba contra este. Me logré dar la vuelta y quedamos cara a cara, el empezó a hacerme cosquillas y yo me retorcí de la risa; no me di cuenta de cómo llegamos hasta allí, pero estábamos rodando cuesta abajo por una pequeña inclinación, que me dejó arriba, así que aproveché mi ventaja y comencé a hacerle cosquillas, y después le tiré tierra encima.

-Me rindo.- dijo él; yo sonreí triunfante, mientras me sacudía y me peinaba un poco.

-Eeeeeeeesa Cata! .- gritó desde el otro lado de la plaza un chico, de voz conocida, mientras otros silbaban.

Me giré hacia el lugar desde donde provenía la voz. Eran 3 chicos, Camilo, Matías y José, que venían hasta donde estábamos. Diego se paro a mi lado.

-Los conoces?.- Sonaba enfadado.

-Si.- lo miré y me di cuenta de que Camilo y él no se quitaban la mirada de encima, como desafiándose.-y tú?

-Por desgracia.

-Hola Catita, estás muy bonita hoy.- habló en su mejor tono seductor.

-Gracias.- respondí cortante.- Nosotros ya nos íbamos.- tomé la mano de Diego e intente pasar entre ellos. Mala idea. Muy mala idea; Camilo me tomo de la cintura y me apegó a él, además de intentar besarme, y seguramente hizo algo más, por que Diego, le pegó un puñetazo enseguida, mientras me tomaba el brazo y me colocaba detrás de él, de forma protectora.

-No vuelvas a hacer algo así.- Amenazó Diego

-Crees que te tengo miedo?

-Eso diría yo, después de nuestra última pelea.

-La defiendes por que aún no te cuenta como es en realidad Dieguito, abre los ojos.- Estaba completamente furioso, resentido.- ella es una…cualquiera, por no decir una…- La mano de Diego voló a su mejilla

-No te atrevas a hablar mal de ella

-Okay Romeo, vive tu mentira, cuando ella te lo cuente todo tendrás que pedirme perdón.- escupió sangre y se dio la vuelta y se fue.

-Estúpido drogadicto.- Pateó una piedra.- no sé que se cree que viene a insultarte y a tratarte como te trato, es tan típico de él…- Diego estaba dando fuertes pisadas en dirección al hospital. Yo lo alcancé y me paré frente a él.

-No sigas pensando en él, es un tarado, siempre lo ha sido y en verdad… no tiene importancia.- Diego había cerrado los ojos y estaba respirando, ahora, más tranquilamente.

-Claro que tiene importancia Cata, él no es nada como para calificar a otra gente.- No me había dado cuenta, pero ya habíamos llegado al estacionamiento y me estaba abriendo la puerta.

-De todas formas, Gracias Diego.- lo miré mientras me subía. Él se dio la vuelta hasta el lado del conductor y nuestro viaje comenzó. De a poco, cambiamos el tema y al final logramos alivianar el ambiente.

-Llegamos.- anunció mientras frenaba.

-Gracias por traerme, de nuevo.- le dije mientras abría mi puerta.- Gentil caballero.- hice ese gesto típico de bailes antiguos, para despedirme.

-Ha sido un placer, bella dama, traerla hasta sus aposentos.- hizo una reverencia.

-Caballeros como usted no se encuentran todos los días.-

-Espero que eso sea un halago, o estaría fuera de lugar decirle que ha sido un agradable día junto a usted.-Si había algo que me gustaba de los hombres, era que no se quedaran callados, que me siguieran el juego, por más estúpido que fuese.

-Lo mismo digo; me encantaría quedarme acá con usted por más tiempo, pero ya es tarde, y que pensará la gente si nos ve juntos.-Ambos nos reímos.- Buenas noches Diego

-Buenas noches madmoaselle, nos vemos mañana, adiós.

-Chau!.- Dije mientras nos dábamos un beso en la mejilla, despidiéndonos.

Esperé que el auto de Diego se alejara y entré al edificio. Los gritos de mis padres resonaban en aquel lugar y supe que no sería fácil dormir esta noche.

Entré rápido y me fui directo a mi pieza; Saqué el Ipod de mi bolso, me puse pijama, me tiré a la cama y lo prendí al máximo de volumen. Me costó un poco, pero al fin me dormí profundamente.


aaaha porfin pude subir el caapitulo 1313 estaba listo hace dmc tiempo, pero el wi-fi se echó a perder :c y estuve como 1 semana sin internet en el notbk, y me daba mucha lata pasarlo a un pendrive y ponerlo en el computador xd ! uuuh! hoydia en santiago de Chile hubo truenos y relaampagos .-. 9 de feebrero y llovio en muchas partes. Estaamos en pleno veraano, fue cmo Wtf ! asjd y todos se sicosiaron y dicen qe ahora viene un terremoto :c y yo no qiero (U) campañaa para un 2011 sin terremotos :c kajsd. em esoo :B yo creo, qe si la inspiración me acompaña y el tiempo tmbn, el capitulo 3 lo subire la proxima semana, onda jueves o viernes:B espeero qe les guste (: .

2 comentarios:

flo molas dijo...

me encanto el Cap
diego es tan Lindoo!
publica prontoo
besos
flo molas

lyanne dijo...

me encanto el capitulo, espero el proximo :)

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